viernes, 24 de abril de 2020

Cruzaron el río Paraná a caballo por la histórica bajante

No es el desierto, es el Paraná: cruzaron el río a caballo por la histórica bajante

El miércoles la bajante tocó los 0,4 metros, el nivel más bajo en los últimos 49 años.


En las últimas horas circularon estremecedoras imágenes del río Paraná complemente desagotado. Por la histórica bajante, el agua brilla por su ausencia a la altura de El Pimpollal, en la provincia de Entre Ríos, en la zona conocida como Paraná viejo.
Habitantes de la zona aprovecharon el fenómeno para cruzar el río a caballo, con tomas aéreas de un dron que retrataban la escena como si se tratara de una película de vaqueros en el desierto.
La sequía sigue siendo materia de preocupación y no queda al margen en un contexto de pandemia. El miércoles la bajante tocó los 0,4 metros, el nivel más bajo en los últimos 49 años
Ante esta situación van en aumento los inconvenientes en tareas logísticas de puertos de la región. La baja continúa desde mediados de marzo en la cuenca del río Paraná y el fenómeno no parece ir en mejora.

https://rosarionuestro.com/no-es-el-desierto-es-el-parana-cruzaron-el-rio-a-caballo-por-la-historica-bajante/

Coronavirus, agronegocios y estado de excepción



"La verdadera fábrica sistemática de nuevos virus y bacterias que se transmiten a humanos es la cría industrial de animales, principalmente aves, cerdos y vacas. Más de 70 por ciento de antibióticos a escala global se usan para engorde o prevención de infecciones en animales no enfermos, lo cual ha producido un gravísimo problema de resistencia a los antibióticos, también para los humanos. La OMS llamó desde 2017 a que las industrias agropecuaria, piscicultora y alimentaria dejen de utilizar sistemáticamente antibióticos para estimular el crecimiento de animales sanos. A este caldo las grandes corporaciones agropecuarias y alimentarias le agregan dosis regulares de antivirales y pesticidas dentro de las mismas instalaciones."
Por Silvia Ribeiro 2 marzo 2020
Mucho se dice sobre el coronavirus Covid-19, y sin embargo muy poco. Hay aspectos fundamentales que permanecen en la sombra. Quiero nombrar algunos de éstos, distintos pero complementarios. El primero se refiere al perverso mecanismo del capitalismo de ocultar las verdaderas causas de los problemas para no hacer nada sobre ellas, porque afecta sus intereses, pero sí hacer negocios con la aparente cura de los síntomas. Mientras tanto, los estados gastan enormes recursos públicos en medidas de prevención, contención y tratamiento, que tampoco actúan sobre las causas, por lo que esta forma de enfrentar los problemas se transforma en negocio cautivo para las transnacionales, por ejemplo, con vacunas y medicamentos.
La referencia dominante a virus y bacterias es como si éstos fueran exclusivamente organismos nocivos que deben ser eliminados. Prima un enfoque de guerra, como en tantos otros aspectos de la relación del capitalismo con la naturaleza. Sin embargo, por su capacidad de saltar entre especies, virus y bacterias son parte fundamental de la coevolución y adaptación de los seres vivos, así como de sus equilibrios con el ambiente y de su salud, incluyendo a los humanos.
El Covid-19, que ahora ocupa titulares mundiales, es una cepa de la familia de los coronavirus, que provocan enfermedades respiratorias generalmente leves pero que pueden ser graves para un muy pequeño porcentaje de los afectados debido a su vulnerabilidad. Otras cepas de coronavirus causaron el síndrome respiratorio agudo severo (SARS, por sus siglas en inglés), considerado epidemia en Asia en 2003 pero desaparecido desde 2004, y el síndrome respiratorio agudo de Oriente Medio (MERS), prácticamente desaparecido. Al igual que el Covid-19, son virus que pueden estar presentes en animales y humanos, y como sucede con todos los virus, los organismos afectados tienden a desarrollar resistencia, lo cual genera, a su vez, que el virus mute nuevamente.
Hay consenso científico en que el origen de este nuevo virus –al igual que todos los que se han declarado o amenazado ser declarados como pandemia en años recientes, incluyendo la gripe aviar y la gripe porcina que se originó en México– es zoonótico. Es decir, proviene de animales y luego muta, afectando a humanos. En el caso de Covid-19 y SARS se presume que provino de murciélagos. Aunque se culpa al consumo de éstos en mercados asiáticos, en realidad el consumo de animales silvestres en forma tradicional y local no es el problema. El factor fundamental es la destrucción de los hábitats de las especies silvestres y la invasión de éstos por asentamientos urbanos y/o expansión de la agropecuaria industrial, con lo cual se crean situaciones propias para la mutación acelerada de los virus.
La verdadera fábrica sistemática de nuevos virus y bacterias que se transmiten a humanos es la cría industrial de animales, principalmente aves, cerdos y vacas. Más de 70 por ciento de antibióticos a escala global se usan para engorde o prevención de infecciones en animales no enfermos, lo cual ha producido un gravísimo problema de resistencia a los antibióticos, también para los humanos. La OMS llamó desde 2017 a que las industrias agropecuaria, piscicultora y alimentaria dejen de utilizar sistemáticamente antibióticos para estimular el crecimiento de animales sanos. A este caldo las grandes corporaciones agropecuarias y alimentarias le agregan dosis regulares de antivirales y pesticidas dentro de las mismas instalaciones.
No obstante, es más fácil y conveniente señalar unos cuantos murciélagos o civetas –a los que seguramente se ha destruido su hábitat natural– que cuestionar estas fábricas de enfermedades humanas y animales.
La amenaza de pandemia es también selectiva. Todas las enfermedades que se han considerado epidemias en las dos décadas recientes, incluso el Covid-19, han producido mucho menos muertos que enfermedades comunes, como la gripe –de la cual, según la OMS, mueren hasta 650 mil personas por año globalmente. No obstante, estas nuevas epidemias motivan medidas extremas de vigilancia y control.
Tal como plantea el filósofo italiano Giorgio Agamben, se afirma así la tendencia creciente a utilizar el estado de excepción como paradigma normal de gobierno.
Refiriéndose al caso del Covid-19 en Italia, Agamben señala que “el decreto-ley aprobado inmediatamente por el gobierno, por razones de salud y seguridad pública, da lugar a una verdadera militarización de los municipios y zonas en que se desconoce la fuente de transmisión, fórmula tan vaga que permite extender el estado excepción a todas la regiones. A esto, agrega Agamben, se suma el estado de miedo que se ha extendido en los últimos años en las conciencias de los individuos y que se traduce en una necesidad de estados de pánico colectivo, a los que la epidemia vuelve a ofrecer el pretexto ideal. Así, en un círculo vicioso perverso, la limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerla ( https://tinyurl.com/s5pua93).
Fuente: La Jornada

CORONAVIRUS David Quammen:"En algún momento habrá una corrección”

David Quammen: “Somos más abundantes que cualquier otro gran animal. En algún momento habrá una corrección”
Entrevista con el divulgador científico, autor de ‘Contagio’, libro de referencia para entender el coronavirus
EL PAIS- París - 19 ABR 2020 
Son las cinco de la tarde en Bozeman, pequeña ciudad de Montana (Estados Unidos), donde los espacios son vastos y el distanciamiento social no necesita imponerse a la fuerza, porque forma parte del paisaje desde tiempo inmemorial.
David Quammen, de 72 años, cultiva su jardín cuando suena el teléfono. “Paseamos al perro por el barrio, saludo a los vecinos desde la otra acera y en tres semanas no he estado más cerca de seis pies [dos metros] de otra persona, aparte de mi esposa”, dice a EL PAÍS este veterano reportero y divulgador científico que hace años recorrió los cuatro rincones del planeta persiguiendo a los virus zoonóticos, es decir, que saltan de los animales a los humanos.
El resultado fue Spillover. Animal infections and the next human pandemic (Contagio, en la traducción española que la editorial Debate publica el 23 de abril en ebook y el 14 de mayo en papel). El libro fascina y espanta. Por lo que cuenta: el mundo de las infecciones de origen animal. Y por lo que predice: una pandemia humana muy parecida a la del virus que causa la covid-19. Ahora es una de las obras de referencia para entender el ente microscópico que ha paralizado al mundo.
Pregunta. ¿Le sorprende lo que está ocurriendo?
Respuesta. En absoluto. Todo —el virus procedente de un murciélago que después pasa a los humanos, la conexión con un mercado en China, el hecho de que se trate de un coronavirus— era predecible. Es lo que los expertos a los que entrevisté para mi libro me decían.
P. ¿Nada le sorprende?
R. Sí, la falta de preparación de los Gobiernos y los sistemas sanitarios públicos para afrontar un virus como este. Me sorprende y me decepciona. La ciencia sabía que iba a ocurrir. Los Gobiernos sabían que podía ocurrir, pero no se molestaron en prepararse.
P. ¿Por qué?
R. Los avisos decían: podría pasar el año próximo, en tres años, o en ocho. Los políticos se decían: no gastaré el dinero por algo que quizá no ocurra bajo mi mandato. Este es el motivo por el que no se gastó dinero en más camas de hospital, en unidades de cuidados intensivos, en respiradores, en máscaras, en guantes.
P. Sin esta falta de preparación, ¿no estaríamos todos confinados?
R. En efecto. La ciencia y la tecnología adecuada para afrontar el virus existe. Pero no había voluntad política y, por tanto, el dinero, y la coordinación entre Gobiernos locales y nacionales, y entre Gobiernos en el mundo. Tampoco hay voluntad para combatir el cambio climático. La diferencia entre esto y el cambio climático es que esto está matando más rápido.
P. ¿Por qué el murciélago se vincula al origen de tantos virus, desde el SARS hasta el ébola, y también el SARS-CoV-2?
R. Los murciélagos parecen sobrerrepresentados como anfitriones naturales de estos virus peligrosos. Por varios motivos. Primero, están sobrerrepresentados en la diversidad de los mamíferos. Una de cada cuatro especies de mamíferos es una especie de murciélago.
P. ¿Esto significa que hay muchos murciélagos?
R. No es simplemente que haya muchos en cuanto al número, sino que hay una gran diversidad de murciélagos. Y es posible que cada diferente especie de murciélago tenga sus propias especies de virus. Esta diversidad de especies ofrece un margen amplio para la diversidad de virus.
P. ¿Qué otros motivos explican que los murciélagos sean el origen de tantos virus?
R. Los murciélagos viven mucho. Uno del tamaño de un ratón puede vivir 18 o 20 años. Un ratón vive uno o dos años. Los murciélagos anidan juntos en colonias multitudinarias. He visto 60.000 en una cueva, todos apretujados. La longevidad y la masificación son circunstancias óptimas para que los virus pasen sin cesar de un individuo a otro. Y otra cosa: hay pruebas ahora, aunque no es seguro, que indican que los murciélagos tienen sistemas de inmunidad que han evolucionado para ser más hospitalarios ante cuerpos ajenos.
P. Y cada vez están más cerca de zonas urbanas, ¿no?
R. Así es. En particular los grandes murciélagos de los trópicos y subtrópicos. Estamos destruyendo sus hábitats y ellos buscan comida en áreas humanas donde haya huertos y árboles frutales en los parques. Todo esto les acerca a los humanos, lo que, a través de sus heces y su orina, aumenta las posibilidades de que los virus se extiendan directamente o a través de los animales domésticos.
P. ¿Debemos temer a los murciélagos?
R. No, no. Son animales bellos, magníficos, necesarios para la integridad de los ecosistemas. La solución no es quitarnos a los murciélagos de encima sino dejarlos en paz.
P. ¿Cómo?
R. Esta pandemia es una oportunidad terrible para educar, para entender nuestra relación con el mundo natural.
P. ¿Somos responsables los humanos de lo que está ocurriendo?
R. Sin duda. Todos los humanos, todas nuestras decisiones: lo que comemos, la ropa que vestimos, los productos electrónicos que poseemos, los hijos que queramos tener, cuánto viajamos, cuánta energía quemamos. Todas estas decisiones suponen una presión al mundo natural. Y estas demandas al mundo natural tienden a acercar a nosotros a los virus que viven en animales salvajes.
P. ¿Es la revancha de la naturaleza?
R. No lo diría así, porque soy un materialista darwiniano. No personalizo la naturaleza. No creo en una naturaleza con N mayúscula capaz de revancha ni de emociones. Los humanos somos más abundantes que cualquier otro gran animal en la historia de la Tierra. Y esto representa una forma de desequilibrio ecológico que no puede continuar para siempre. En algún momento habrá una corrección natural. Les ocurre a muchas especies: cuando son demasiado abundantes para los ecosistemas, les ocurre algo. Se quedan sin comida, o nuevos depredadores evolucionan para devorarles, o pandemias virales las derrumban. Pandemias virales interrumpen, por ejemplo, explosiones de población de insectos que parasitan árboles. Ahí hay una analogía con los humanos.
P. ¿Somos como estos insectos?
R. No. Somos mucho más inteligentes que los insectos de la selva. Debemos ser capaces de ver lo que se nos viene encima y transformar el choque en un reajuste de nuestra manera de vivir en este planeta.
P. “Ofrecemos más oportunidades que nunca a los virus”, escribe usted.
R. Porque somos más y porque estamos más conectados entre nosotros. Cuando entramos en la selva y capturamos a un animal salvaje —un roedor, un murciélago, un pangolín, un chimpancé—, y este animal tiene un virus, y este virus salta hacia nosotros, y descubre que en nuestro interior puede replicarse, y que puede transmitirse de un humano a otro… Cuando ha ocurrido todo esto, a este virus le ha tocado el Gordo. Se ha metido por una puerta que le ofrece una enorme oportunidad. Porque somos 7.700 millones de anfitriones potenciales para ellos y porque estamos hiperconectados: la peste bubónica mató quizá a un tercio de la población europea, pero en el siglo XIV no podía pasar a Norteamérica ni a Australia. El virus que causa la covid-19 es uno de los virus de más éxito del planeta, junto a la cepa pandémica del VIH. Y nosotros le hemos invitado a tener tanto éxito.
P. ¿Qué ha aprendido en los últimos tres meses sobre los virus?
R. Algo que me sorprende es que, hasta ahora, este virus no está evolucionando demasiado rápido. Algunos científicos, como Trevor Bedford en Seattle, han tomado muestras de varias personas en diversos momentos y en distintas partes del mundo, y han dibujado un árbol genealógico del virus. Han descubierto que los genomas del virus no varían mucho en el espacio y el tiempo. El virus no cambia porque no necesita hacerlo. Está teniendo tanto éxito —yendo de un humano a otro, en todos los países del planeta— que, desde el punto de vista de la evolución, no está sometido a ninguna presión para cambiar: ya le va bien siendo como es.
P. ¿Durante cuánto tiempo puede tener tanto éxito?
R. Hasta que tengamos una vacuna. En este momento, es posible que intente evolucionar. No es que lo intente en realidad, porque no tiene intención, solo es un virus. Pero por selección natural es posible que, accidentalmente, encuentre maneras de esquivar la vacuna. Y entonces empezará la carrera para encontrar vacunas mejores y nuevas. Pero es lo que ya hacemos con la gripe: necesitamos una vacuna nueva cada año porque cambia constantemente.
P. Mientras tanto, ¿el distanciamiento social y el confinamiento tienen un efecto en el virus?
R. Sí. Al confinarnos, le retiramos una oportunidad de extenderse de manera tan amplia e intensa como ha hecho hasta ahora. Una manera de pensar en pandemias es la siguiente. En toda población de víctimas potenciales, hay personas susceptibles al virus. Hay personas infectadas por el virus. Hay personas muertas. Y hay personas que se han recuperado. Y, una vez que se han recuperado, es más difícil que sean reinfectadas. De modo que se llega a un punto en el que el número de muertos es alto, el número de recuperados es alto y el número de infectados puede ser todavía alto, pero el número de personas susceptibles puede ser relativamente bajo y estar disperso. En ese momento, el virus que se encuentra en los infectados no tiene oportunidades de contactar con los susceptibles.
P. ¿Y entonces?
R. En este punto, la pandemia tiende a terminar.
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martes, 3 de marzo de 2020

Los microplásticos una realidad


Los microplásticos son pequeñas piezas de plástico que contaminan el medioambiente.1​ Aunque aún se debate a partir de qué tamaño puede considerárseles microplásticos, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) utiliza el parámetro de menos de 5 mm de diámetro para clasificarlos.2​ Estos provienen de una gran variedad de fuentes, incluidos los cosméticosropaartículos de pesca, deshechos plásticos de uso cotidiano y procesos industriales.
Dos clasificaciones de microplásticos existen actualmente: microplásticos primarios, los cuales son fabricados específicamente para ser utilizados en productos; y microplásticos secundarios, los cuales derivan del proceso de deterioro de desechos plásticos más grandes, como las partes de plástico macroscópicas que conforman la Isla de basura del Pacífico.3​ Se ha demostrado que los dos tipos de microplásticos permanecen en el medioambiente en altas concentraciones, particularmente en ecosistemas marinos y lacustres.
Debido a que no se biodegrada y solo se desintegra en partes más pequeñas, estos microplásticos terminan siendo absorbidos o ingeridos por muchos organismos, alojándose en sus cuerpos, tejidos4​ y después de su muerte por intoxicacion, al no poder diferenciar entre si es su alimento marino, incrementandose el problema, entre aves marinas, peces, escualos, mamíferos acuáticos, como una ballena varada que murió a causa de la ingesta de plástico. El ciclo completo y movimiento de los microplásticos en el medioambiente aun no se conoce por completo, pero es un tema que actualmente se está investigando.​ También continúan siendo investigadas las posibles consecuencias de estos microplásticos que terminan alojados en el cuerpo humano, que han sido encontrados en algunos alimentos provenientes del mar, como la sal, el agua embotellada y la del grifo.



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lunes, 2 de marzo de 2020

Atacama: explotación de litio deja sin agua a comunidades indígenas y pobladores


Por Luciano Veloso
La información es de Deutsche Welle
En medio del desierto más árido del mundo hay una enorme área con estanques de agua color turquesa. Cada una de estas enormes piscinas tiene el tamaño de 20 canchas de fútbol y contiene agua salada extraída de las profundidades de la tierra del desierto.
Dicha salmuera contiene carbonato de litio, la base del metal ligero y plateado que se encuentra en las baterías de casi todos los computadores, teléfonos y autos eléctricos de la actualidad.
A primera vista, el desierto de Atacama parece un lugar estéril e inhóspito. A pesar de esto, la flora, la fauna y los habitantes de la zona han podido adaptarse bien a las condiciones de su entorno por muchas generaciones.
Lo anterior ahora está en duda debido a que los pueblos de la zona tienen un nuevo y poderoso competidor por los escasos recursos de agua del desierto: las compañías mineras.

“El agua es vida”

Coyo es una de las doce aldeas en los dispersos oasis del desierto. Los miembros de la comunidad se turnan para sacar agua del río San Pedro. Tras dos semanas de espera, Hugo Díaz pudo finalmente irrigar sus campos.
“Antes de que llegaran las mineras acá había mucha agua. La minería ha consumido las napas subterráneas, sacan agua de un río de otro sector también y no llega acá el agua que corresponde”, dijo Díaz a DW
Para los atacameños, el agua no solo tiene un valor material sino también cultural y espiritual. “Para nosotros como likan-antai (etnia atacameña) es muy importante el agua. No solamente el agua en relación a lo que es mantener nuestras costumbres mediante la agricultura, sino que también porque el agua es vida”, explicó Vladimir Reyes, uno de los mayores de la comunidad de Coyo.
El agricultor enseñó las marcas en el canal de riego que muestran los niveles de agua más altos en tiempos pasados. “Muy pocos campesinos pueden vivir de la agricultura. En la actualidad, los jóvenes han tratado de ir aprendiendo sobre la agricultura, pero se ven con el obstáculo de que el agua es cada vez menos. Ese es principal daño que nos están haciendo las empresas mineras”, afirmó Reyes.

La Arabia Saudita del litio

Chile tiene una de las mayores reservas de litio del mundo. Sus exportaciones cubren el 40% de la demanda mundial de este valioso metal. Por eso se le llama la “Arabia Saudita del Litio”. Además, se espera que la demanda global se triplique en los próximos seis años.
Para extraer el litio, el líquido bombeado se deja expuesto al sol del desierto hasta que se haya evaporado el 95% del agua. El litio se separa del residuo mediante un proceso químico y se convierte en los compuestos para las baterías recargables.

2 mil litros por segundo

Las dos compañías mineras que operan en Atacama, la chilena SQM y la estadounidense Albemarleextraen cada año más de 63 mil millones de litros de agua salada de las capas más profundas del desierto, es decir, casi 2 mil litros por segundo. Además, la industria consume una cantidad considerable de agua dulce.
Según los operadores de la mina, la extracción de agua salada del desierto no tiene ningún efecto en el suministro de agua dulce de la zona. “La salmuera, rica en minerales, no es adecuada para el uso agrícola o como agua potable. Y estamos trabajando muy de cerca con las comunidades locales para asegurarnos de que estamos actuando de manera sostenible”, dijo a DW Hailey Quinn, gerente de comunicaciones de Albemarle.

Alteración del ecosistema

Existen pocos estudios científicos independientes sobre la cantidad de agua consumida durante el proceso de evaporación o sobre los efectos de la extracción de salmuera en el ecosistema.
Una de las pocas expertas en este campo es la microbióloga Cristina Dorador, quien ha estudiado los microorganismos de los salares del desierto de Atacama.
“Los microorganismos son la base de todo… La explotación de la salmuera que ha tenido lugar en los últimos 10 o 20 años ha reducido la cantidad de microorganismos y ha afectado al ecosistema”, declaró la bióloga.
Los microbios que viven en el agua proveen alimento para el plancton y los crustáceos. Estos son consumidos por animales más grandes, como por ejemplo, los flamencos, la especie más emblemática de la zona.

Pocos derechos sobre al agua y la tierra

A varios cientos de kilómetros al sur del salar de Atacama se encuentra el salar de Maricunga, que también se está explotando para la producción de litio. Actualmente, casi toda la minería de litio en Chile se realiza en Atacama, pero se cree que Maricunga (más pequeño) alberga las segundas reservas de litio más grandes del país.
Además de SQM, la compañía australiano-canadiense Salar Blanco está desarrollando un proyecto de litio en la misma zona junto a Codelco, operador de minas de cobre chileno de propiedad estatal.
Las proyecciones de expansión de la minería de litio preocupan a los miembros de la comunidad indígena Colla Pai-Ote. Los pueblos indígenas de Chile apenas tienen derechos de propiedad formales sobre sus tierras ancestrales.
“Nadie le preguntó al pueblo Colla si querían minería en su territorio. Nadie le dijo al pueblo Colla cual era el impacto que podría tener la minería en las fuentes de agua en el salar de Maricunga”, señaló a DW el abogado Ariel León, quien asesora a la comunidad.

martes, 14 de enero de 2020

Los ecorrebeldes del Himalaya

Resultado de imagen para Los ecorrebeldes del HimalayaUn estado indio en el Himalaya ha reconvertido su agricultura a cultivos ecológicos. Sikkim se ha convertido así en una referencia mundial. Sus campesinos trabajan sus 
campos exclusivamente de forma ecológica.

En 2010, el primer ministro de Sikkim lanzó la «misión orgánica». Actualmente, el estado indio se ha convertido en un modelo de la transición a la agricultura ecológica. Para proteger a sus ecoagricultores y consumidores, el gobierno de Sikkim ha impuesto, incluso, la prohibición de importar verdura producida de forma convencional. En la práctica, eso significa que las autoridades están facultadas para enterrar y destruir productos cultivados con pesticidas: una pesadilla para los fabricantes de abonos artificiales y plaguicidas. Los gigantes agroquímicos como Bayer o BASF no son bienvenidos en Sikkim. ¿Podría ser factible que lo que funciona en el Himalaya también funcione en Alemania? La demanda de alimentos ecológicos crece incesantemente en Alemania, una oportunidad para que los campesinos reconviertan su agricultura en una producción sostenible. Sin embargo, solo un porcentaje mínimo de las tierras cultivables y de los campos sembrados en Alemania se gestionan de acuerdo a las directrices sobre cultivos ecológicos. Y eso que en el acuerdo de coalición del actual gobierno conservador-socialdemócrata figura la meta de alcanzar el 20% de agricultura ecológica para el año 2030. Un propósito lanzado ya por el ejecutivo socialdemócrata-Verde en 1998. Alemania está muy lejos de satisfacer la demanda interna de alimentos ecológicos. La consecuencia para minoristas y consumidores: se debe importar fruta, verdura y cereales de España, Italia, Turquía o, incluso, de ultramar. Algunos críticos recriminan al gobierno su escaso interés en el tema y depender demasiado de los grupos de presión asociados a la industria agroquímica y a las asociaciones agrarias. Las condiciones marco para los campesinos que tienen la intención de gestionar sus explotaciones de forma ecológica, son, como se puede imaginar, desfavorables. ¿Podrá Alemania aprender del lejano Sikkim

viernes, 10 de enero de 2020

Australia sacrificará 10 mil camellos porque toman mucha agua

8 de Enero 2020 Ambito Financiero

Las manadas salvajes se acercan a los pueblos por las sequías provocadas por los incendios. Autoridades aseguraron que ponen en riesgo a los lugareños.

Francotiradores sacrificarán desde helicópteros a 10.0000 camellos salvajes que se acercaron a pueblos en el interior de Australia en busca de agua por la sequía, poniendo en riesgo a sus habitantes.
Manadas "extremadamente grandes", en busca de agua y comida ponen en riesgo a reservas de comunidades aborígenes en estas zonas, además de provocar daños y representar un peligro para los automovilistas, dijeron autoridades locales en el estado de Australia Meridional.
Australia sufrió el año más caluroso y seco de su historia en 2019, lo que provocó incendios forestales devastadores que siguen consumiendo ciertas regiones del país, y escasez de agua en muchas comunidades.
La matanza de los camellos durará cinco días y se llevará a cabo en los territorios de Anangu Pitjantjatjara Yankunytjatjara (APY), una extensa zona administrada por un gobierno local (AGL) aborigen ubicada en el extremo noroeste de Australia Meridional. Es la primera operación de este tipo en ese estado.
"Estas manadas en busca de agua ponen en riesgo a las comunidades aborígenes de los territorios de la APY y a la ganadería", explicó el comité ejecutivo de los territorios de la APY en un comunicado.
El ministerio de Medio Ambiente del estado, que defiende el sacrificio de los camellos, explicó que la sequía también causó "graves problemas para el bienestar animal", ya que muchos animales murieron de sed o resultaron heridos en enfrentamientos al competir por fuentes de agua.
"En algunos casos, los cadáveres de animales muertos contaminaron importantes fuentes de agua y sitios culturales", informó una portavoz del ministerio.
Los camellos fueron introducidos en Australia en los años 1840 por los colonos británicos para explorar o transportar mercancías y bienes antes de la construcción del ferrocarril. Cerca de 20.000 camellos fueron importados desde India en aproximadamente 60 años.
Una vez puestos en libertad en el interior del país (el Outback), donde no existen depredadores naturales, los camellos se reprodujeron y se convirtieron en una plaga que contamina fuentes de agua y amenaza a zonas vulnerables y a la flora y fauna.
Según estimaciones oficiales, Australia cuenta con más de un millón de ejemplares en las zonas desérticas centrales, la mayor población de camellos salvajes del mundo.
En los territorios del APY, los habitantes vivieron durante mucho tiempo domando y vendiendo a estos animales salvajes. Pero esta actividad económica se volvió imposible debido a la cantidad de camellos que se están agrupando en las escasas fuentes de agua que sobreviven a la sequía, según el ministerio.
Esta situación motivó la decisión de eliminar 10.000 ejemplares. El canal público ABC informó que los camellos serán sacrificados y sus cadáveres quemados lejos de los pueblos.


martes, 7 de enero de 2020

¿Megaminería de multinacionales o proyectos mineros nacionales?


29 de diciembre de 2019  Por Andrés Asiain


La multitudinaria marcha por el agua en la provincia de Mendoza mostró el rotundo rechazo a la modificación de la ley 7722, que habilita el uso de sustancias tóxicas en la megaminería. La norma había sido modificada con el aval del oficialismo y de la oposición, que comparten la idea del desarrollo minero como motor del despegue de la economía de la región. 

Ya desde hace algunos años, sectores de la dirigencia mendocina creen que la provincia está perdiendo peso relativo frente a San Juan. La clave de ese retraso relativo es, desde su punto de vista, la megaminería que hace tiempo se transformó en un sector económico clave en la vecina provincia. Pero el pueblo mendocino parece preferir evitar el riesgo de contaminación de sus recursos hídricos, al aporte de empleo e ingresos que pueda generar la actividad minera en gran escala.
El debate en torno a la megaminería en Mendoza pone sobre la mesa un debate más amplio sobre la tensión entre el desarrollo productivo y su impacto ambiental
La visiones desarrollistas tradicionales suelen menospreciar el valor de un ambiente saludable, y centran su análisis exclusivamente en el impacto en término de generación de ingresos, empleo o divisas de los diversos proyectos. 
En contraste, las nuevas visiones del desarrollo basadas en el buen vivir, consideran vivir en un ambiente sano tan o más relevante que tener un auto o salir al cine. El hecho de que no tenga un valor de mercado, no le quita valor en términos de bienestar para la vida. En ese sentido, el impacto ambiental de los proyectos productivos debe ser tomado en consideración a la hora de evaluar su conveniencia.
En países del Tercer Mundo como el nuestro, la cuestión ambiental es relegada en nombre de la urgencia de generar empleo e ingresos para las mayorías empobrecidas. Sin embargo, son esas masas marginadas las que sufren la peor parte de la contaminación ambiental. 
Así lo atestiguan los asentamientos populares sobre basurales y napas contaminadas a lo largo de la cuenca Matanza-Riachuelo o del Reconquista; los pueblos fumigados con agro tóxicos, o poblados cuyos ríos contaminados les quitan su única fuente de subsistencia. Por otro lado, las ganancias de muchos de esos contaminantes proyectos productivos quedan concentradas en pocas manos y, en gran medida, son fugadas al extranjero.
En ese sentido, el debate en torno a las vías del desarrollo debe mediar la cuestión medioambiental con el impacto económico y distributivo de las actividades

Más allá del absurdo humano de destruir montañas y contaminar ríos para sacar oro y plata que luego volverá a ser enterrada en la bóveda de una banca central, es importante saber si esa banca central será el nuestro o el ajeno. 
¿Conviene destruir la cordillera con cientos de megaproyectos mineros cuyas divisas serán remitidas por las multinacionales a sus casas matrices? ¿O es preferible desarrollar 2 o 3 proyectos bajo una dirección nacional que retenga las divisas y multiplicar el empleo aprovechando ese saldo externo para movilizar actividades internas que solucionen problemas sociales como la vivienda?  

@AndresAsiain




https://www.pagina12.com.ar/238788-megamineria-de-multinacionales-o-proyectos-mineros-nacionale

Ex CEO de Nestle: “El agua no es un derecho humano, debe ser privatizada”


¿Es el agua un derecho humano libre y básico, o toda el agua del planeta pertenecen a las grandes corporaciones y debe ser tratado como un producto? En el caso de los pobres que no pueden pagar a dichas corporaciones ¿Deberían sufrir de sed debido a su falta de riqueza financiera? De acuerdo con el ex director general y ahora presidente del mayor fabricante de productos de alimentos en el mundo, las empresas deben poseer “cada gota de agua” del planeta – y no recibirás ninguna … a menos que pagues.


Nestle, conocida por enviar a las hordas de ‘guerreros de internet” para defender a la compañia y sus acciones en línea en los comentarios y foros de mensajes, incluso toma una posición firme detrás de los transgénicos de Monsanto y su “seguridad comprobada”. De hecho, el ex director general de Nestlé en realidad dice que su idea de la privatización del agua es muy similar a los transgénicos de Monsanto. En una entrevista en video, el Presidente de Nestlé, Peter Brabeck-Letmathe, afirma que ninguna enfermad ha aparecido causado por el consumo de organismos modificados genéticamente (OMG).


La actitud de este sociópata claramente tiene cero respeto por la raza humana fuera de su propia riqueza y el desarrollo de Nestlé, que ha sido sorprendido atacando contra la financiación del etiquetado de los OMG, se puede atestiguar al ver y escuchar su charla sobre el tema. Esta es una empresa que en la actualidad lucha en las zonas rurales con el fin de extraer el agua subterránea para sus productos de agua embotellada, destruyendo por completo el suministro de agua de la zona sin ningún tipo de compensación.


Según lo informado por el Corporate Watch, Nestlé y el ex director ejecutivo, Peter Brabeck-Letmathe tienen una larga historia de hacer caso omiso de la salud pública y abusando del medio ambiente, pero eso sí, participando en los beneficios de la asombrosa suma de 35 mil millones en ganancias anuales por la venta de botellas de agua solamente.


El informe dice: “La producción de agua mineral Nestlé implica el abuso de los recursos hídricos vulnerables. En la región de Serra da Mantiqueira de Brasil, hogar del parque del “circuito de aguas” cuyas aguas subterráneas tiene un alto contenido de minerales y propiedades medicinales, el bombeo excesivo ha causado el agotamiento y daños a largo plazo “.


Nestlé también ha sido objeto de críticas sobre la afirmación de que en realidad están haciendo negocios con los masivos anillos de la esclavitud. Otros detalles de la entrada de Corporate Watch:


“En 2001, Nestlé recibió críticas por la compra de cacao de Costa de Marfil y Ghana, que pueden haber sido producidos con niños esclavos. De acuerdo con un informe de investigación de la BBC, cientos de miles de niños en Malí, Burkina Faso y Togo estaban siendo comprados a sus padres indigentes y enviados a Costa de Marfil, para ser vendidos como esclavos a las plantaciones de cacao.”


Así que, ¿Es el agua un derecho humano, o debe ser de propiedad de las grandes corporaciones? Bueno, si el agua no está aquí para todos nosotros, entonces tal vez el aire deba ser de propiedad de las grandes empresas también. Y en cuanto a los cultivos, Monsanto ya está trabajando duro para asegurarse el monopolio de los cultivos básicos. Realmente no debería ser una sorpresa que este Presidente Nestle luche por mantener los OMG de Monsanto vivo y bien adentro en el suministro de alimentos, ya que sus líneas ideología van con la de Monsanto. (buscandolaverdad.es)


VERSIÓN OFICIAL DE NESTLÉ SOBRE LAS PALABRAS DE EX CEO DE LA MARCA, PETER BRABECK-LETMATHE

¿Qué quiso decir el ex-Presidente de Nestlé Peter Brabeck-Letmathe cuando afirmó que el agua no es "gratis"?
Peter Brabeck-Letmathe cree que el agua es un derecho humano y que cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, tiene derecho a disponer de agua limpia y segura para beber y sanearse.

Brabeck comparte la visión de Naciones Unidas de que "en el planeta hay agua suficiente para 7.000 millones de personas, pero está distribuida de forma desigual, y una parte importante de ella está desaprovechada, contaminada y gestionada de forma insostenible".
De acuerdo con ONU-Agua, la escasez de agua afecta ya a todos los continentes. Cerca de 1.200 millones de personas, o al menos una quinta parte de la población mundial, vive en áreas de escasez física de agua, y 500 millones de personas están en vías de encontrarse en la misma situación.
Brabeck siempre ha manifestado que todas las personas deberían tener acceso gratuito al agua que necesitan para beber y para sanearse, independientemente del lugar del mundo donde vivan.
Sin embargo, cree que no es justo que más de 2.000 millones de personas en todo el mundo carezcan incluso de un simple lavabo, y que más de mil millones no tenga acceso a ningún tipo de fuente de agua potable mejorada, mientras que en otras partes del mundo la gente puede usar cantidades excesivas de este bien tan preciado y cada vez más escaso para propósitos no esenciales, sin hacer frente a ningún coste para su infraestructura.
El ex CEO de Nestle lleva años liderando los esfuerzos del sector por concienciar al mundo sobre el problema de la escasez de agua.
Ha explicado su punto de vista en relación con el tema en numerosas entrevistas, paneles de discusión y programas de televisión, incluyendo, entre otros:
Another inconvenient truth (Opinion-editorial, New York Times, 2008)
Water as a scarce resource (Interview with McKinsey, 2009)
The looming water shortage: Nestlé chief calls for more research as problem worsens(Interview with Harvard Gazette, 2010)
Peter Brabeck, Nestle Chairman, eyes looming world water crisis (Interview with Reuters, 2012)
Nestlé's Peter Brabeck: our attitude towards water needs to change (Interview with the Guardian, 2013)
Nestlé's Peter Brabeck-Letmathe discusses the future for water sustainability (Interview with CNBC, 2014)
Nestlé Chairman warns water scarcity 'more urgent' than climate change (Interview with the Financial Times, 2014)
Peter Brabeck preside el Grupo de Recursos Hídricos 2030 (www.2030wrg.org/), una iniciativa conjunta entre empresas, organizaciones gubernamentales y la sociedad civil, cuyo objetivo fundamental es el de encontrar soluciones prácticas para hacer frente a la escasez de agua.
También dirige la Iniciativa de Agua del Foro Económico Mundial (www.weforum.org), una influyente asociación pública-privada que explora posibles soluciones a la escasez de agua y que fomenta el diálogo y la colaboración entre los diferentes grupos de interés.
Además escribe periódicamente sobre las actividades que realiza para llevar a la agenda de políticas públicas el problema de la escasez de agua y el acceso al agua, como por ejemplo el hecho de abogar por el acceso universal a agua potable y segura como muy tarde para 2025.

Siberia, Indonesia, la Amazonía: un mundo en llamas

En Sudamérica, la cuenca del Amazonas arde. Del otro lado del mundo, en África central, vastas extensiones de la sabana están en llamas. Las regiones árticas en Siberia se queman a un ritmo sin precedentes.

Por Kendra Pierre-Louis ·         30 de agosto de 2019  EL TIMES

Los incendios ahora son más severos y suceden en lugares en los que rara vez pasaban, como en la tundra de Alaska. Se teme que el cambio climático exacerbe el peligro en otras zonas del planeta.
·         30 de agosto de 2019


En Sudamérica, la cuenca del Amazonas arde. Del otro lado del mundo, en África central, vastas extensiones de la sabana están en llamas. Las regiones árticas en Siberia se queman a un ritmo sin precedentes.

Aunque los incendios en Brasil se han convertido en una crisis internacional, son solo una parte de los muchos que suceden alrededor del mundo. Su mayor severidad y dispersión a lugares donde antes rara vez había incendios provoca temor de que el cambio climático esté exacerbando el peligro.
Las temperaturas más calientes y condiciones más secas “van a seguir coadyuvando al potencial de un incendio”, dijo John Abatzoglou, profesor adjunto del Departamento de Geología en la Universidad de Idaho, al describir el riesgo de que haya “incendios grandes e incontrolables en todo el mundo”, si continúan las tendencias del calentamiento.
Los incendios forestales contribuyen al cambio climático no solo porque liberan en la atmósfera dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero, sino también porque matan árboles y vegetación, los cuales eliminan del aire las emisiones responsables de alterar el clima.
¿Qué está pasando en el mundo?
En este año se ha visto un incremento drástico en los incendios forestales de algunas regiones árticas que tradicionalmente no solían quemarse.
Desde julio, los incendios han reducido a cenizas aproximadamente 2,5 millones de hectáreas de bosques siberianos, una extensión comparable a la del estado de Vermont. En Alaska, los incendios han consumido más de un millón de hectáreas de tundra y bosques nevosos, lo cual ha hecho que algunos investigadores digan que la combinación del cambio climático y los incendios forestales podría alterar de manera permanente los bosques de la región.
El Ártico se está calentando dos veces más rápido que el resto del planeta y, algunas investigaciones han revelado que, a medida que se calienta, “también se espera que haya más relámpagos”, afirmó Abatzoglou. Y, en áreas remotas, los relámpagos son una causa importante de incendios.

Puesto que los incendios están surgiendo en lugares donde antes eran inusuales, según advierten algunos investigadores, estos amenazan con contribuir a un círculo vicioso en el que los incendios forestales posiblemente aceleren el cambio climático al añadir a la atmósfera importantes cantidades de dióxido de carbono, un potente gas de efecto invernadero.

Y a pesar de que se suele describir a la Amazonía como el Pulmón del Mundo, aludiendo a la capacidad de este bosque de producir oxígeno y almacenar dióxido de carbono, otros bosques como los de Siberia son tan importantes para el sistema climatológico del mundo como los bosques tropicales.
Una de las razones por las que los incendios en los bosques árticos son especialmente preocupantes es que, además de que se queman árboles y pastizales, también se incendia la turba, un material orgánico parecido a la tierra que está en el suelo y que, por ser rico en carbono, al quemarse emite mucho más dióxido de carbono que los árboles por cada hectárea que se consume. Antes, los incendios de turba en climas septentrionales eran raros porque había más humedad, la cual ahora está desapareciendo a medida que la región se hace más cálida y seca.
Por cuestiones geográficas, económicas, políticas y climatológicas, no hay una manera sencilla de categorizar los incendios forestales, cada uno es distinto y puede presentar una mezcla de causas de fondo.
“Tenemos los incendios intencionales que se generan debido a la preparación de tierras para el cultivo. Tenemos incendios que están sucediendo en áreas remotas que posiblemente no habría, al menos a este grado, de no ser por el cambio climático”, dijo Abatzoglou.
En distintas partes del mundo, estas fuerzas interactúan de maneras sorprendentemente diferentes.
Indondesia y la Amazonía: incendios provocados
La crisis en la Amazonía es un ejemplo de fuegos que se prenden de manera deliberada, a fin de desmontar tierras que se usan para cultivar o para que el ganado paste. En el caso de Brasil, la razón es la demanda mundial de soya y ganado vacuno, sobre todo desde que China se ha vuelto más rica y más gente puede comprar carne.
Entre 2004 y 2012, la deforestación en la región había disminuido, pero eso cambió en 2013.
Jair Bolsonaro, quien fue elegido presidente de Brasil en 2018, ha defendido la expansión de la industria agrícola y descartó la idea de aumentar protecciones a grupos indígenas que viven en la selva, lo cual ha creado la preocupación de que el ritmo de la deforestación pueda aumentar aún más.
Los informes iniciales sugieren que los incendios de este año, que coinciden con la temporada seca de la Amazonía, posiblemente empeoren en parte debido a que la guerra comercial de Estados Unidos con China, uno de los mayores compradores de soya en el mundo, ha obligado a Pekín a encontrar nuevos proveedores para remplazar a los productores estadounidenses. De cualquier manera, “aún no sabemos qué porción del área se ha incendiado”, advirtió Laura C. Schneider, profesora adjunta del Departamento de Geografía de la Universidad de Rutgers.
Las comunidades indígenas en la Amazonía han usado fuego en la selva durante generaciones, aunque suelen cultivar áreas mucho más pequeñas, plantar una cierta diversidad de cultivos y cambiar de parcelas después de unos años para que la selva pueda volver a crecer.
“Es importante mencionar que son capaces de controlar esos incendios. Reitero, ahora lo inusual es que este fuego se ha salido un poco de control”, explicó Schneider sobre las prácticas de las comunidades indígenas.
Eso es diferente a lo que actualmente está sucediendo en la Amazonía, donde, debido a que la agricultura en la actualidad está más industrializada, las tierras deforestadas suelen quedarse preparadas para el cultivo de manera permanente. Sin embargo, de cualquier manera, a veces se prende fuego: con frecuencia los agricultores desmontan un campo para nuevos cultivos quemando el rastrojo de los cultivos anteriores, lo cual explica muchos de los incendios actuales.
En el sureste asiático se está dando un patrón similar, pues el 71 por ciento de las turberas (un tipo de humedal) se han perdido en Sumatra, Borneo y Malasia peninsular entre 1990 y 2015. En muchos casos los bosques fueron remplazados por plantaciones para producir aceite de palma, uno de los cultivos más importantes de la región que se usa en una variedad de productos, desde galletas hasta colonia.
En 2015, el esmog y la bruma del fuego en las turberas fueron tan severos que es probable que hayan ocasionado la muerte de cien mil personas, de acuerdo con un estudio publicado al año siguiente. A raíz de la bruma de aquel año, el gobierno adoptó una serie de medidas para reducir el número de incendios, pero este año, la bruma ha regresado.
El Ártico: una nueva fosforera
Aunque ambos involucran la quema de turba, los incendios en Indonesia son bastante diferentes de lo que están sucediendo en las zonas septentrionales del mundo, como el Ártico. A mediados de este año, se desataron incendios forestales en toda la región, incluyendo Alaska, Groenlandia y Siberia, en lugares que no solían incendiarse.
Siberia se descongela
El fuego se enciende a causa de las temperaturas más altas que secan las plantas y las hace más inflamables. Muchos investigadores dicen que el calor es una señal del cambio climático en una región que se ha calentado con mayor rapidez que el resto del mundo. Por ejemplo, a mediados de este año partes de Alaska batieron récords: Anchorage alcanzó la temperatura histórica de 32 grados Celsius el 4 de julio, cuando la temperatura promedio para esa fecha es de 23 grados.
Conforme se propagan estos fuegos, también se extienden sus emisiones de dióxido de carbono, las cuales han alcanzado sus niveles más altos desde que en 2003 se empezó a llevar un registro con satélites.
Tan solo durante los primeros dieciocho días de agosto, los incendios en el Ártico han emitido 42 megatoneladas de dióxido de carbono. Eso hizo que el total para junio, julio y la primera mitad de agosto fuera de más de 180 megatoneladas, más o menos tres veces y media más de lo que Suecia emite en un año.
Los incendios no solo se consideran una señal del cambio climático, sino que también pueden exacerbar el calentamiento global debido al hollín que se produce con la quema de turba, que es rica en carbón. Cuando el hollín se asienta en los glaciares cercanos, el hielo absorbe la energía del sol en lugar de reflejarla, lo cual acelera el derretimiento del glaciar.

California y África: el ciclo estacional de los incendios
Si bien los incendios que han golpeado el Ártico son inusuales, no todos son tan inesperados. En algunos lugares, hay un ciclo estacional de incendios que desempeña un papel importante en el ecosistema.
Un ejemplo es el oeste estadounidense.
Es cierto a nivel global que los humanos provocan la mayoría de los incendios, ya sea de manera accidental al dejar caer un cigarrillo, o con fogatas, o de manera intencional para preparar tierras para cultivo. Sin embargo, una razón por la que lugares como California al parecer tienen incendios todos los años es porque este estado, junto con gran parte del oeste y suroeste de Estados Unidos, es lo que los investigadores llaman ecosistemas adaptados al fuego.
En otras palabras, algunas zonas han evolucionado con el tiempo no solo para tolerar el fuego, sino para además necesitarlo. Por ejemplo, el pinus contorta, un árbol perennifolio común en el oeste de Estados Unidos, necesita del calor para liberar sus semillas.
Existe un patrón similar en algunos de los incendios de África subsahariana que han atraído la atención del mundo últimamente. De acuerdo con Abatzoglou, los ecosistemas de la sabana justo al norte y al sur de los bosques tropicales de África se incendian de manera predecible cada dos o tres años.
“En realidad este es el ecosistema con mayor proclividad a incendiarse en el mundo. Es la combinación justa de estar lo suficientemente mojado para tener la cantidad justa de combustible y suficientemente seco para quemarse, además hay bastantes relámpagos”.

Aun así, el cambio climático puede tener efectos drásticos en los incendios forestales, incluso en estas partes del mundo. Por ejemplo, un conjunto de investigaciones publicadas este año indican que los incendios de California son un 500 por ciento más grandes de lo que serían sin el cambio climático provocado por el hombre.
Kendra Pierre-Louis es una reportera de medioambiente. Antes de unirse a The New York Times en 2017, cubrió ciencia y ambiente para Popular Science. @kendrawrites
Para más noticias sobre el medioambiente y el cambio climático, sigue a @NYTClimate en Twitter.


Kendra Pierre-Louis is a reporter on the climate team. Before joining The Times in 2017, she covered science and the environment for Popular Science. @kendrawrites

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